sábado, 25 de agosto de 2012

La maternidad y la discapacidad (I)


Conocer a Estrella Gil, autora del libro Maternidad adaptada que reseñé el 30 de mayo de este año fue para mí un cambio. Ella, documentalista como yo, era madre. A esto se unía el hecho de que Estrella tiene parálisis cerebral, algo que para nada ha frenado su vitalidad y su deseo de desarrollarse tanto profesional como personal. 

 Estrella fue quién inspiró la idea de hacer unas entradas con entrevistas a madres con diversidad funcional que todas tienen como denominador común el coraje, la capacidad de superación y la valentía. Mi admiración por todas ellas.

La eterna etiqueta de que una persona con discapacidad no puede ser madre por sus limitaciones es algo presente en nuestra sociedad. Espero lograr que con estas diferentes entradas que nos pongamos en su situación y al menos tengamos un momento para pensar en el derecho de toda mujer de ser madre. Que leamos lo que ellas opinan. 

La mayoría de las mujeres soñamos con el momento de ser madres desde que somos pequeñas. ¿Su sentimiento de maternidad era algo que tenía desde siempre o se lo dejó de plantear por su discapacidad?
    Siempre que me imaginaba mi futuro, había un hijo. Cuando me sentí preparada y realizada para ello fue un deseo demasiado fuerte. Era consciente de mis limitaciones pero eso no me iba a impedir cumplir mi sueño.
Cuando comunicó la decisión de ser madre, ¿encontró muchos apoyos? ¿En su familia? ¿En amigos? ¿Qué fue lo más difícil de encajar? 
    Mis amistades conocían mi deseo de ser madre ¡era algo tan evidente! y siempre me apoyaron y me vieron capaz. Mi familia más cercana (padres y hermana) me apoyó en todo momento. En el resto de la familia hubo diversas opiniones cuestionando mi capacidad para cuidar de un bebé pero ahora se dan cuenta que eran infundadas. 
Existen bastantes barreras arquitectónicas y mentales que dificultan la plena integración de las personas con discapacidad. ¿Siguen exitiendo muchos prejuicios en la sociedad? 
    Por supuesto. Las barreras arquitectónicas aún son muchas y evidentes, puedes denunciarlas y quejarte. Pero es más difícil luchar contra las barreras mentales. Normalizar el hecho de que una persona con discapacidad tenga una vida sentimental y sexual plena y que ejerza su derecho a decidir ser madre.
¿Le hubiera gustado estar en contacto con otras madres en su misma situación para poder compartir los miedos y las alegrías tanto del embarazo como de los primeros momentos de vida de su hijo? 
    Con esa intención cree mi blog, y he contactado con varias madres de uno o más hijos que conviven con una discapacidad de mayor o menor grado. Son mujeres que, como yo, utilizan silla de ruedas.
Supongo que el momento de tener a su bebé ha sido lo más bonito por lo que implica la maternidad añadido a toda la lucha y a la dificultad por su discapacidad. ¿Qué ha sido lo más difícil? 
    El embarazo fue muy largo y el parto angustioso. Pero cuando puedes abrazar a tu pequeño y sentir su olor...
    ¿Lo más díficil? Romper esquemas y atender correctamente a mi hijo con mis propias ideas (portearlo en todo momento en la calle, hacer colecho cuando lo demandaba, atenderlo yo misma en sus necesidades básicas) 
Querría terminar con algo positivo y que haya merecido la pena en todo este camino recorrido de decisión de ser madre, embarazo y tener a su bebé. ¿Cuál es el mejor recuerdo de todo este periodo? 
    Ser madre me ha ayudado a crecer como persona, a conocerme mejor y a saber lo que quiero. Pero, sin duda, el mejor recuerdo es la primera sonrisa de mi hijo. 
Gracias Estrella

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