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miércoles, 26 de junio de 2013

El mundo en sus manos

El 27 de junio es el Día Internacional de las Personas Sordociegas. Ese día en 1880 vino al mundo Hellen Keller, un verdadero ejemplo de superación y constancia. Helen encontró en la escritura el modo de poder comunicar sus sentimientos, su fuerza, sus debilidades y su optimismo, su tenacidad y su resistencia.

Vidas al límite es el último libro de Juan José Millás publicado por la editorial Seix Barral. Es una selección de los mejores reportajes publicados en el País. Para Millás "el reportaje es el género estrella del periodismo, un género de madurez y en el que más disfruta un escritor, porque es en él donde mejor puede aplicar todo lo que ha aprendido escribiendo novelas u otros relatos de ficción.*"

En estos textos el autor no quiere lucir la inventiva son que se pone en la piel de otras personas y relata sus vidas. Una de ellas es la de Daniel Alvarez, un hombre trabajador que se comunica con los demás por medio de sus manos. No ha visto el rostro de su mujer ni de su hija y tampoco ha podido escuchar sus voces. Es una persona feliz que disfruta de las pequeñas cosas y valora a las personas por sus sentimientos y su forma de ser. Su trabajo en la ONCE le permite desarrollarse profesionalmente y lo compagina con la presidencia de la Asociación de Sordociegos de España. Es una persona emprendedora, luchadora, con nuevos retos cada día que no quiere perder su independencia y cada día aboga por los derechos de las personas sordociegas.

El mundo en sus manos 3 febrero de 2008

Artículos informativos:
Daniel Álvarez, la vida de un sordociego


* El mejor Juan José Millás reportero, en 'Vidas al límite' diariodenavarra.es 27/10/2012

jueves, 13 de septiembre de 2012

Hellen Keller

Hellen Keller es, sin duda, uno de los ejemplos de superación y lucha, que todo el mundo conoce, de finales del siglo XIX y principios del XX. Su sordoceguera fue causada por una fiebre cuando tenía tan solo 19 meses de edad. Cuando cumplió los seis años, sus padres contrataron a una institutriz irlandesa, Anne Sullivan, quien le enseñó a comunicarse y que fue la persona que marcó un giro radical en su vida. 

Con gran tesón y la ayuda de Anne, Helen fue capaz de comunicarse y descubrió la belleza del mundo, la fundamental de tener una cultura, la importancia de la lucha y de la constante superación…. Anne la ayudó trabajando con distintos materiales y textos, enseñándole las lecciones y actuando como su intérprete en las manos de Hellen lo que los profesores decían en clase, y transcribía en los libros utilizando el sistema Braille. Así Helen consiguió graduarse en el Radliffe College. 

Helen encontró en la escritura el modo de poder comunicar sus sentimientos, su fuerza, sus debilidades y su optimismo, su tenacidad y su resistencia.

Su obra es básicamente autobiográfica y entre sus publicaciones destacan La historia de mi vida (1902); Optimismo (1903); El mundo en el que vivo (1908); Canción del muro de piedra (1910); Fuera de la oscuridad (1913); Mi religión (1927); El medio de una corriente, de (1929); Paz en el atardecer (1932); El diario de Hellen Keller (1938) y Déjanos tener fe (1940). 

La historia de mi vida, me cautivó por su fuerza por la transmisión de la realidad del mundo bajo su propia capacidad de visión. Y quiero destacar especialmente la siguiente frase del libro tras una pregunta sobre el amor de Hellen a Anne
    “Tú no puedes tocar las nubes; pero sientes la lluvia y conoces cuán felices son las flores y la tierra sedienta cuando la reciben después de un día caluroso. Tampoco puedes tocar el amor; pero sientes la dulzura que derrama sobre todas las cosas.
    Sin amor no serías feliz ni desearías jugar.”
Algunos enlaces donde consultar más información sobre Helen Keller son:
Una de las páginas a visitar es la de la American Foundation for the Blind que tiene un museo on line para niños dedicado Helen Keller, su infancia, educación, su superación…

El milagro de Ana Sullivan se convirtió en película de la mano de Arthur Penn en 1962. Fue interpretada po Anne Bancroft, que le valió su óscar como mejor actriz en 1962, Patty Duke, que consiguió el óscar a la mejor actriz secundaria en el mismo año, Andrew Prine, Inga Swenson, Víctor Jory y Jack Hollander. Un fragmento de la película: