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lunes, 4 de agosto de 2014

El grito de la gaviota

El grito de la Gaviota es un libro autobiográfico escrito por Emmanuelle Laborit, actriz francesa y directora del Internacional Visual Theatre, un laboratorio de investigación artística, lingüística y pedagógica sobre la lengua de signos, las artes visuales y el cuerpo. Con este libro, publicado en 1994, obtiene el Prix Vérité de la ciudad de Le Cannet, en el mismo año. 
 
Emmanuelle es sorda de nacimiento y hasta los siete años vivió sumida en la soledad y la duda, sin un lenguaje de signos que permitiera la comunicación con el resto de la sociedad. Hasta ese momento solo contaba con la ayuda de un logopeda cuya objetivo era que pudiera hablar. Sólo su madre puede, mediante mímica y sus propios códigos, comunicarse con ella. 

En el lenguaje de signos estaba prohibido en Francia por la teoría de que los sordos podían aprender a leer en los labios y hablar. Fue en la década de 1970, cuando la comunidad sorda comenzó a luchar para el reconocimiento del lenguaje por señas y para un sistema de educación bilingüe. 

A partir de los 7 años empieza a contactar con personas sordas y va aprendiendo la lengua de signos. Conseguirá estructurar su pensamiento, entender lo que la rodea y comunicarse con su entorno gracias al lenguaje. 

En su época de adolescencia la rebeldía se hace presente en su vida tanto en su vida familiar como en la social. No está de acuerdo con el modo en que la sociedad trata a las personas y entiende la realidad de los sordos y se va dando cuenta de que en la sociedad sorda se encuentra mucho más cómoda y libre gracias a la comunicación. 

"Soy sorda no quiere decir: «Yo no oigo.» Quiere decir esto:
«He comprendido que soy sorda."

A partir de este periodo de su vida y siendo consciente de lo que quiere en su futuro, empieza a contribuye en la lucha por reconocimiento de los derechos de las personas sordas, en la defensa del bilingüismo y de la unión de la lengua de signos y de la lengua oral necesaria para la convivencia y la integración en la sociedad. En 1991, se logra que se enseñe en los centros de educación de los sordos el lenguaje de los signos 

Emmanuelle es una luchadora en favor de los derechos de la comunidad sorda, de intentar que no haya barreras de comunicación entre personas oralistas y personas sordas, de intentar que no exista discriminación. La comunicación como seña de libertad y de comprensión

“Mi silencio, para mí, tiene colores, no está nunca en blanco y negro" 



Más información sobre el libro:
El grito de la gaviota en Manos para leer y signar de la Fundación CNSE

jueves, 13 de septiembre de 2012

Hellen Keller

Hellen Keller es, sin duda, uno de los ejemplos de superación y lucha, que todo el mundo conoce, de finales del siglo XIX y principios del XX. Su sordoceguera fue causada por una fiebre cuando tenía tan solo 19 meses de edad. Cuando cumplió los seis años, sus padres contrataron a una institutriz irlandesa, Anne Sullivan, quien le enseñó a comunicarse y que fue la persona que marcó un giro radical en su vida. 

Con gran tesón y la ayuda de Anne, Helen fue capaz de comunicarse y descubrió la belleza del mundo, la fundamental de tener una cultura, la importancia de la lucha y de la constante superación…. Anne la ayudó trabajando con distintos materiales y textos, enseñándole las lecciones y actuando como su intérprete en las manos de Hellen lo que los profesores decían en clase, y transcribía en los libros utilizando el sistema Braille. Así Helen consiguió graduarse en el Radliffe College. 

Helen encontró en la escritura el modo de poder comunicar sus sentimientos, su fuerza, sus debilidades y su optimismo, su tenacidad y su resistencia.

Su obra es básicamente autobiográfica y entre sus publicaciones destacan La historia de mi vida (1902); Optimismo (1903); El mundo en el que vivo (1908); Canción del muro de piedra (1910); Fuera de la oscuridad (1913); Mi religión (1927); El medio de una corriente, de (1929); Paz en el atardecer (1932); El diario de Hellen Keller (1938) y Déjanos tener fe (1940). 

La historia de mi vida, me cautivó por su fuerza por la transmisión de la realidad del mundo bajo su propia capacidad de visión. Y quiero destacar especialmente la siguiente frase del libro tras una pregunta sobre el amor de Hellen a Anne
    “Tú no puedes tocar las nubes; pero sientes la lluvia y conoces cuán felices son las flores y la tierra sedienta cuando la reciben después de un día caluroso. Tampoco puedes tocar el amor; pero sientes la dulzura que derrama sobre todas las cosas.
    Sin amor no serías feliz ni desearías jugar.”
Algunos enlaces donde consultar más información sobre Helen Keller son:
Una de las páginas a visitar es la de la American Foundation for the Blind que tiene un museo on line para niños dedicado Helen Keller, su infancia, educación, su superación…

El milagro de Ana Sullivan se convirtió en película de la mano de Arthur Penn en 1962. Fue interpretada po Anne Bancroft, que le valió su óscar como mejor actriz en 1962, Patty Duke, que consiguió el óscar a la mejor actriz secundaria en el mismo año, Andrew Prine, Inga Swenson, Víctor Jory y Jack Hollander. Un fragmento de la película: