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lunes, 23 de mayo de 2016

La lectura como instrumento de concienciación para la inclusión

Gracias a Infomedula por esta entrevista.


¿Qué es Discalibros?
Discalibros es un blog que comencé en marzo de 2012 y recoge en cada uno de sus post cuentos, novelas y álbumes ilustrados que tocan el tema de la discapacidad o incluyen en su argumento personajes con algún tipo de discapacidad. Poquito a poco y con mucho esfuerzo, he ido haciéndome un hueco en dos mundos que a priori, pueden considerarse de menor atractivo en la sociedad, el mundo de la literatura y el de la discapacidad. 

¿De dónde surge la idea?
La idea surgió por la unión de una de mis pasiones como es la lectura con el trabajo que realizo en el mundo de la discapacidad desde 1999. Me interesó desde el primer momento, por ser algo desconocido para mi y en parte lejano, todo lo relacionado con la discapacidad y lo desarrollé junto al mundo de la literatura. 

¿Por qué elegiste el tema de la discapacidad para tu blog?
Soy documentalista y, como te he comentado anteriormente, trabajo en temas relacionados con la discapacidad desde hace ya algo más de quince años. Paulatinamente se fue incrementando mi sensibilidad hacia todo lo que tiene que ver con las personas con discapacidad. Me daba cuenta de que el calificativo “discapacidad” pesaba más que otras cosas y quería ayudar a que se vieran las cualidades, las virtudes, el tesón y el esfuerzo. Además, situaciones cercanas, amigas e incluso circunstancias familiares hicieron que me acercara más a la discapacidad y quería contribuir a que no fuera un tema lejano para la sociedad. 

¿Qué objetivos persigue?
El objetivo principal del blog es fomentar la sensibilización en la sociedad hacia las personas con discapacidad mediante entradas que proyecten optimismo y positividad. Creo que la lectura es el mejor instrumento que tenemos de concienciación, de empatía, de admisión de problemas y de educación en la diversidad tanto para niños como para adultos. 

¿Qué papel crees que juegan los libros, la literatura, en la lucha por la igualdad?
Creo que la literatura es una herramienta más para conseguir que las personas con discapacidad logren una igualdad. Una de las mejores características que aporta la lectura es la capacidad de experimentar lo que sienten o lo que piensan personajes del libro. La empatía que se establece con protagonistas de las historias hace que se compartan las risas, los sentimientos o una realidad. Esta empatía es la que se convierte en el aliado perfecto para desarrollar nuestra solidaridad y sensibilidad ya que al hacer nuestras situaciones poco agradables por las que otra persona está pasando, permite que seamos más conscientes de las dos realidades. 

Los libros pueden servir de apoyo para un padre en el momento que tenga que explicarle a un hijo una situación de discriminación laboral y/o social de algún familiar o de persona cercana por tener una discapacidad, o por qué debe acercarse y conocer a un niño de su clase que tenga algunas capacidades diferentes. Mediante la lectura el niño integrará en su personalidad conductas para intentar evitar actitudes de marginación. Igualmente, cualquier adulto puede ponerse en la piel de una persona con discapacidad y “vivir” situaciones que le hagan despertar en la vida real del letargo y de su acomodo, y pensar en todas aquellas personas que no tienen las mismas facilidades por el hecho, por ejemplo, de necesitar algún producto de apoyo. 
 Ninguna persona por tener capacidades diferentes debe quedar excluido. El desarrollo de una historia cuyo protagonista padezca una situación de exclusión social hace al lector asimilar las distintas situaciones y ser más sensibles en la sociedad. En la vida real, la tolerancia y el respeto deben primar sobre todo. 

¿Y el cine?
Del mismo modo que la literatura, nos acerca de una manera más sencilla a la situación que vive otra persona y de este modo, seremos capaces de conocer una realidad en la que, a lo mejor, no habíamos reparado. 

¿Crees que la cultura y el arte muestran una visión normalizadora de la discapacidad?
Se tendría que mostrar una visión más normalizada y poco a poco se va consiguiendo, pero existe un peligro: no hay que ensalzar a la persona con discapacidad, pero por otro lado, tampoco se puede tender a la ridiculización. Este equilibrio no siempre se consigue, de hecho si lo hubiéramos logrado no estaríamos hablando de normalización de la discapacidad. Creo que la actualidad asociaciones como la Asociación Paladio Arte, -que trabaja por la integración social y laboral de personas en exclusión social, principalmente con personas con discapacidad física, psíquica y sensorial a través del teatro,- o la Compañía Danza y Discapacidad -formada por personas con discapacidad intelectual-, o el proyecto Cultura sin Barreras del Teatro Zorrilla –que pretende la sensibilización de la sociedad programando actuaciones protagonizadas por personas con discapacidad-, son quienes más contribuyen, culturalmente hablando, a la normalización de la situación de las personas con discapacidad. 
 Si somos capaces de compartir espectáculos con personas con discapacidad de un lado y de otro del escenario, si empezamos a ver las capacidades de todas las personas, entonces podremos hablar de inclusión. 

¿Piensas que aún hay muchos tabúes cuando se opta por la discapacidad como temática?
Si, todavía existen. De hecho una de las discapacidades que más se tratan es el síndrome de Down porque, si no es en un grado alto, la mayoría de las personas muestran una gran ternura hacia estos niños. Otra de las discapacidades que encontramos con recurrencia es la enfermedad de Alzheimer, quizás por el aumento de personas que la padecen. Para muchas familias es una situación cercana y sobre todo podemos hablar de cuentos que ayudan a los niños a comprender la enfermedad. Pero es más complicado encontrarnos otros tipos de discapacidad y si, las hay, al final suelen estar destinados a familias que están pasando por esas circunstancias.
Creo que la raíz del problema es el desconocimiento de la discapacidad y la lejanía con la que la vemos. 

¿Qué libro recomendarías a todos los públicos para entender el mundo de la discapacidad?
Es tremendamente complicado para mi recomendar un solo libro. Dependiendo de la discapacidad hablaría de uno o de otro libro pero es totalmente subjetivo. Desde la época más clásica de la literatura se ha empleado la discapacidad como elemento de mofa o personas a las que se ridiculizaba, pero en la actualidad son seres humanos con sus cualidades y sus defectos, que nos muestran una realidad. Y de todos ellos vamos a aprender algo.
Lo único que me atrevo a decir es que intentemos que nuestra mente esté libre de prejuicios, que riamos, lloremos, vivamos, suframos o saltemos de alegría con las situaciones de vivan los personajes, que seamos capaces de empatizar con ellos y de ver únicamente sus capacidades.

jueves, 24 de abril de 2014

Si yo fuera un libro

Nunca me he planteado qué sería si yo fuera un libro, qué querría hacer, a quien conocer, cómo me gustaría aparecer… pero Purificación López, profesora de lengua y literatura, apasionada de su trabajo e imaginativa hasta el límite para que sus alumnos amen la lectura, se lo planteó y decidió que sus alumnos hicieran su propia reflexión con motivo de la celebración del Día internacional del Libro. Los alumnos pertenecen al grupo de cuarto del IES San Andrés de León y merece la pena echar un vistazo a este gran trabajo.



Quizás penséis que no tiene mucho que ver con la temática de este blog. Ante esto digo lo primero que es lectura, es amor por este acto tan simple y maravilloso que nos acerca a otras realidades, a nuevas costumbres y que nos abre la mente. Y lo segundo, parad por favor, ante estos dos comentarios:

Me gustaría conocer a libros con otro aspecto diferente,
más grandes, con otro tipo de letra,
con otro estilo, es decir diferentes a mi, que me expresen otras cosas,
cosas nuevas, aprendiendo de ellos (Sebastián Díez)

Me gustaría conocer a otros libros muy distintos, en el color,
la letra, la historia, que tuvieran ilustraciones,
y sobre todo libros que tengan enseñanzas y moralejas
para poder aprender, conocer y ver cosas nuevas (Sara Rivero)

¿Acaso no hablamos de la diversidad? Los alumnos reflejan lo que querrían si fueran libros y quieren conocer otros libros diferentes, ni mejores ni peores, sólo diferentes y aprender de ellos. 

En muchos de los textos, la gran mayoría me atrevería a decir, hablan de dónde querrían estar y se puede apreciar el denominador común de lugares que sean hogareños, cálidos, confortables. Ser libros que sean causa de cogerlos, de prestarles atención, que los lean, los traten con delicadeza…En el fondo lo que todo ser humano quiere: un trato con afecto, tolerancia, respecto, amor, cariño, atención, delicadeza…. Y encontrarse en un ambiente confortable y acogedor.

Aquí os dejo extractos de este texto tan magníficamente realizado. Enhorabuena por la idea, Puri, me ha parecido simplemente genialy enhorabuena a los alumnos de cuarto de del IES San Andrés de León 

Si yo fuera un libro querría tener muchos dueños. Pasar de unas manos a otras y viajar por todo el mundo dejando en cada persona una sensación distinta. Ser leído ansiosamente en la intimidad para ser testigo de toda situación vergonzosa en la vida de mi perfecto pero imperfecto poseedor (María Celia Avila)

Si yo fuera un libro, me gustaría que me leyesen al lado de una chimenea en un día lluvioso, en una terraza en un día de sol, en la cama después de un día duro (Victoria Makovey)

Si yo fuera un libro desearía que la gente me utilizase y que me tratase como se tratan ellos a sí mismos, que no me dejen tirado en una estantería junto a otros libros abandonados y rotos, desearía que me lean y me utilicen todos los días (Sergio Prieto)

Me gustaría conocer libros que nadie más conozca y que provengan de lugares remotos para así conocer tradiciones de otros lugares (Raúl Vallvey)

Preferiría tener un trato ejemplar, con cariño, que me cuidaran como a cualquier bien preciado, que fuera respetuoso en mi uso, que me recordara de vez en cuando, y que cuando hubiera acabado de leerme, me colocara en su estantería favorita, en su habitación, siempre a mano por si en algún momento le apeteciera volver a disfrutar de mi (Aroa Suárez)

Ser un libro que nunca se cerrase (Laura Alvarez)

Odiaría que me olvidasen o perdiesen porque me sentiría miserable y terriblemente dolido. Si me robasen me sentiría afortunado porque querría que me deseen. Pero como mejor me sentiría es si alguien me recomendase (Ana Alonzo)

Si yo fuera un libro, sería un pequeño libro de bolsillo para pasar desapercibido y que sólo la gente de verdad interesada me encuentre (Ignacio Robles)

Me colocasen en su biblioteca personal junto a otros libros para tener provechosas charlas mientras nos tomamos un café (Sergio Toral)

Sería un libro prestado, comprado, robado, pero nunca olvidado (Marina López)

sábado, 22 de febrero de 2014

Las personas con capacidades diferentes a través de la lectura

Discalibros ha colaborado con Libro Abierto, una publicación de información y apoyo a las bibliotecas escolares de Andalucía con el artículo Las personas con capacidades diferentes a través de la lectura.

En este artículo se destaca la importancia del fomento de la lectura así como de sus beneficios. Gracias a la lectura de novelas y cuentos en los que aparece la discapacidad ya sea en algún personaje protagonista o no, se comprenden situaciones que en otras circunstancias pueden resultar lejanas. La discapacidad, poco a poco, va siendo más visible en nuestra sociedad y se incluye en la literatura de manera natural. 

No existen unos criterios fijados para seleccionar libros donde la discapacidad tenga algún papel. La lectura de los mismos y lo principal, bajo un criterio personal, es comprobar que se hable de la diversidad funcional desde un punto de vista real, sin que exista uno de los dos extremos en los que puede caer el libro: sin ensalzar a la persona con discapacidad pero tampoco menospreciarla. Las personas con discapacidad son personas con características distintas que lo que necesitan son apoyos distintos a los que puede necesitar una persona que no tenga discapacidad, pero igualmente personas con sentimientos, gustos, valores, aficiones, cualidades y defectos. 

 
El denominador común de todos los protagonistas de estas lecturas es el tono positivo, optimista y alegre huyendo de melodramas y compadecimientos. Muestran personas con un gran afán de superación y de constancia junto con familiares y amigos que aprenden que el respeto, la paciencia y el cariño se encuentran en la base del trato con personas con discapacidad. 

Completa el artículo una selección de lecturas que será de utilidad tanto para las bibliotecas escolares, como para los padres.