August Pullman es un niño que sale muy poco de casa y cuando la hace camina siempre mirando al suelo, ocultando su cara. Tiene su rostro deformado y eso le hace ser distinto por mucho que el quiera ser un niño más. Su familia y su perra hacen su vida amigable y se refugia en ello.

La madurez que se adquiere día a día, el afianzar la creencia en uno mismo, el aceptarse como es… R. J. Palacios, la autora ha sabido mostrar que la sociedad admite con dificultades a las personas que son diferentes, que toda esa inocencia y permisividad que aparentamos es hipócrita puesto que no nuestro mundo está lleno de esas murmuraciones, de injusticias y de mezquindades.
Aprenderemos con August la importancia de conocer realmente a las personas si importar su apariencia externa. Gracias a su personalidad hermosa, transparente, valiente y admirable logrará pasos importantes.
"Todos deberíamos recibir una ovación al menos una vez en nuestra vida,
porque todos vencemos al mundo"
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